martes, 29 de julio de 2014

Cuento: Preludio (o las sombras que se esparcieron)


Era de noche y en el cielo apenas había un puñado de estrellas. El muchacho, oscuro y alargado, caminaba presuroso a través de una solitaria calle de un barrio residencial. Las casas, vagas siluetas a esa hora, parecían dormir el mismo sueño profundo que sus ocupantes. No había una sola luz en las ventanas, ni el más mínimo sonido en el aire, excepto, claro está, por las pisadas del muchacho, cuyo eco se extendía y multiplicaba a su alrededor.
¿Había algo particular en el muchacho? Un observador común habría respondido que no, pero alguien con una mirada más aguda habría reparado en sus ojos de un intenso color musgo, en sus cabellos grises y su rostro pálido. Habría advertido asimismo la inusual delgadez de sus miembros y la ligereza de sus pasos, como si se tratara de un gato que ha mudado su forma a la de un humano. Pero el muchacho no era un gato. Tampoco era un humano.

domingo, 11 de mayo de 2014

Cuento: A través del Cristal


Comparto con ustedes una versión editada de mi cuento El Hechicero Errante, publicado originalmente en Fantasía Austral. Básicamente eliminé los excesos en la prosa y las descripciones que, más que aportar a la historia, distraían. También decidí cambiar el título del relato ya que la palabra Hechicero podía generar falsas expectativas en cuanto al contenido de la narración. Como bien saben, tengo pensado publicar una compilación con algunos de mis cuentos y es muy probable que este texto esté incluido en la misma, así que cualquier comentario será bienvenido. Espero disfruten con la lectura. 
Saludos. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cuento: Los Recuerdos de Julius Herder


Ilustración de Santiago Caruso

Julius Herder despertó esa mañana sin poder recordar lo que había soñado. Una inquietante sensación de irrealidad parecía flotar a su alrededor, como si el mundo se hubiera vuelto impreciso, borroso. Debió esperar hasta las primeras horas de la tarde para que sus pensamientos se volvieran a asentar en el lugar que les correspondía. 

Tras un almuerzo ligero decidió dar un paseo por la ciudad, esperando que el contacto con otras personas le ayudara a despejar sus ideas. Antes de salir tomó su sombrero, su abrigo y el libro que aguardaba hacía semanas sobre el velador de su dormitorio y que hablaba sobre agujeros negros y universos paralelos. 

viernes, 23 de agosto de 2013

El Arte del Microrrelato



En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de maderas y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular...El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.
(Un Sueño, Jorge Luis Borges)


miércoles, 14 de agosto de 2013

Cuento Breve: La Búsqueda de Moses


Denes se deslizó sobre los húmedos adoquines de la ciudad, acortó camino por oscuros corredores, evadió a una jauría de perros callejeros y se dirigió a los cerros boscosos ubicados en la periferia de la gran urbe. Como todas las noches trepó al árbol más alto, un alerce de tronco retorcido y hojas negras, y se sentó a observar la noche, silencioso y pensativo. Estuvo así un rato hasta que lo distrajo una silueta gris que se movía con lentitud al nivel del suelo. Curioso, como todo gato, Denes bajó del árbol y siguió a la silueta que resultó ser otro gato, aunque este parecía mucho más viejo y maltratado por la vida.


jueves, 4 de julio de 2013

Cuento Breve: El Águila y el Búho


Esa noche, Quon, Ojos de Águila, siguió el sendero que llevaba a la ciudad de Lijiang, ubicada al norte de la provincia de Yunnan. Se sentía cansado y somnoliento, deseoso de encontrar un lugar donde dormir y algo con que llenar su estómago. Sus afilados ojos castaños urgaban en la oscuridad que le rodeaba, pues sabía que no había camino seguro para él. A un costado de su cintura reposaba la espada que había pertenecido a su padre, y aún antes al maestro de este, Yan-Tao. Intuía que más pronto de lo que deseaba tendría que perturbar su silencioso descanso.

A los ojos de los demás no era más que un simple mendigo, aunque su postura era orgullosa y su mirada penetrante. Conservaba los rasgos suaves de su madre, aunque endurecidos por la vida a la intemperie, escondido en los profundos valles, cobijado bajo el cielo nocturno. No podía recordar un hogar, pues nunca lo había tenido. Los ancianos, que llegaron sin ser llamados la noche de su nacimiento, predijeron que jamás conocería descanso alguno. Sus ojos, aún entonces, miraban el mundo con resignación, como un espíritu antiguo que se hubiera visto obligado a reencarnar en aquella aldea perdida entre las montañas.

miércoles, 3 de julio de 2013

Lovecraft según Lovecraft


Escrito para The Best Short Stories of 1928 and the Yearbook of the American Short Story, 1928

"Lovecraft, Howard Phillips. Nacido de vieja estirpe yanqui-inglesa el 20 de agosto de 1890, en Providence, Rhode Island. Siempre ha vivido aquí, excepto durante breves períodos. Desde muy pronto se interesó en los colores y misterios de las cosas... Ahora se dedica con bastante seriedad a escribir cuentos de sueños, sombras extrañas y “exterioridades” cósmicas, sin olvidar una visión de escéptico racionalismo y un celoso respeto por las ciencias. Vive tranquilo y sin sobresaltos, con gustos antiguos y clásicos. Es un devoto de la atmósfera colonial de Nueva Inglaterra. Sus autores preferidos —en el sentido más íntimo y personal— son: Poe, Arthur Machen, lord Dunsany, Walter de la Mare, Algernon Blackwood... Conservador en cuanto al método y la perspectiva general, pero totalmente compatible con la fantasía en el arte y el materialismo mecanicista en la filosofía. Vive en Providence, Rhode Island."