jueves, 7 de marzo de 2013

Cuento Breve: Un Extraño en la Puerta


Cenaban en silencio alrededor de la mesa. La noche se asemejaba a otras noches, aunque algo había distinto esta vez; la oscuridad era más densa, el frío más penetrante, los sonidos más apagados.

Era una familia de cuatro miembros: el padre, la madre, la abuela y un hijo pequeño.

Una lámpara ubicada en un rincón iluminaba la habitación, un cuarto pequeño y austero, apenas decorado con unas pocas pinturas de segunda mano. Las cortinas que cubrían las ventanas estaban sucias y desgastadas. En el exterior se podía escuchar el rumor del viento, a veces más fuerte, otras apenas perceptible. Junto a la puerta, recostado cerca de una estufa, dormitaba un viejo gato gris.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Borges: Por qué no escribo novelas

Una vez le preguntaron a Borges:

Profesor, sus poemas y sus cuentos son muy bien conocidos en el extranjero, pero creo que usted no ha escrito ninguna novela. Si es así, quisiera preguntarle si hay alguna razón específica.

Yo creo que hay dos razones específicas: una, mi incorregible holgazanería, y la otra, el hecho de que como no me tengo mucha confianza, me gusta vigilar lo que escribo y, desde luego, es más fácil vigilar un cuento, en razón de su brevedad, que vigilar una novela.

Es decir, la novela uno la escribe sucesivamente, luego esas sucesiones se organizan en la mente del lector o en la mente del autor, en cambio uno puede vigilar un cuento casi con la misma precisión con que uno puede vigilar un soneto: uno puede verlo como un todo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cuento Breve: Gaspar y el Demonio

Gaspar dormía en su cuarto cuando el demonio volvió a aparecer. Se movía como un lagarto, reptando sobre el suelo, pero su cabeza era la de una mujer de horribles facciones, con el cabello largo y lacio cayéndole sobre los hombros. Se hacía llamar Sonneillon y miraba al niño desde los pies de su cama.

—Despierta, Gaspar —susurró.

Gaspar tapó sus oídos con ambas manos y cerró los ojos con tanta fuerza que los parpados le dolieron. Se quedó en esa posición un largo rato. Entonces la voz volvió a sonar, esta vez dentro de su cabeza.

“Escúchame, Gaspar —dijo el demonio—. Todos ellos te odian y lo sabes. Envidian tu inteligencia. Saben que eres mejor que ellos pero jamás lo reconocerán. Mátalos. Mátalos. ¡Mátalos!”

lunes, 17 de diciembre de 2012

Kaninchen Maske según Paulo Andreas Lorca

Reconociendo que hace ya un tiempo no les traigo noticias relacionadas con mis creaciones, hoy quería compartir con ustedes una ilustración que hizo Paulo Andreas Lorca de uno de mis cuentos más oscuros: Kaninchen Maske (o Máscara de Conejo en español). Para los que aún no lo han leído, trata sobre un enigmático personaje, quien oculta sus rasgos con una máscara de conejo. Sobre las motivaciones que lo llevan a ejecutar los actos que se pueden leer en el relato, nadie las conoce con certeza.

Para quienes deseen indagar más en la obra de Paulo, les dejo el enlace a su perfil en Deviantart: Mr-Lordk

Pronto les traeré más novedades,

Saludos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Cuento: El Árbol del Orgullo, de G.K. Chesterton


Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin mareas, oirán una extraña leyenda sobre un santo de los siglos oscuros. Ahí, en el límite crepuscular del continente oscuro, perduran los siglos oscuros. Sólo una vez he visitado esa costa; y aunque está enfrente de la tranquila ciudad italiana donde he vivido muchos años, la insensatez y la trasmigración de la leyenda casi no me asombraron, ante la selva en que retumbaban los leones y el oscuro desierto rojo. 

Dicen que el ermitaño Securis, viviendo entre árboles, llegó a quererlos como a amigos; pues, aunque eran grandes gigantes de muchos brazos, eran los seres más inocentes y mansos; no devoraban como devoran los leones; abrían los brazos a las aves. Rogó que los soltaran de tiempo en tiempo para que anduvieran como las otras criaturas. Los árboles caminaron con las plegarias de Securis, como antes con el canto de Orfeo. Los hombres del desierto se espantaban viendo a lo lejos el paseo del monje y de su arboleda, como un maestro y sus alumnos. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Escribir un Cuento, por Raymond Carver


Allá por la mitad de los sesenta empecé a notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la redacción de una novela. De todas formas, se trata de una historia angustiosa y hablar de ello puede resultar muy tedioso. Aunque no sea menos cierto que tuvo mucho que ver, todo esto, con mi dedicación a la poesía y a la narración corta. Verlo y soltarlo, sin pena alguna. Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me ocurriera. La ambición, y la buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal. Porque una ambición desmedida, acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cuento Breve: Mariposa Azul


Dejo con ustedes un brevísimo cuento que escribí para cierto concurso online. Demás está decir que no gané. En fin. Es un texto sin demasiadas pretensiones, pero creo que vale la pena compartirlo. Ojalá sea de vuestro agrado. ¡Saludos!
  
Caminaba por las calles de la ciudad, mirando sin mirar, triste, melancólico. Se detuvo y encendió un cigarrillo, pero luego lo arrojó al suelo, recordando que hace semanas que había decidido dejar aquel vicio. Todas las figuras con las que se cruzaba en la calle le recordaban a ella, sus sonrisas, su andar ágil y despreocupado. Hubiera querido llorar ahí mismo, pero todavía le quedaba algo de orgullo. ¿Orgullo? ¿y de que le servía? ¿cambiaría en algo lo que había pasado?